
EN QUÉ CREO
"Creo en cosas simples.
Y las defiendo en serio".
Mis convicciones.
Creo en el arraigo. En que un país no se construye desde Santiago hacia abajo, sino desde cada pueblo hacia arriba. El Maule alimenta a Chile —su fruta, su vino, su madera, su gente— y merece que se le devuelva la mano. Cuando al Maule le va bien, todo Chile avanza.
Creo en la libertad y en el esfuerzo propio. En que cada persona pueda decidir su vida, emprender y salir adelante con su trabajo. Por eso defiendo una economía que premie a quien se la juega —al que tiene su pyme, su campo, su emprendimiento— y que, al mismo tiempo, le tienda una mano al que lo necesita. Libertad para crecer y oportunidades para todos: en eso creo, y desde ahí miro al país.
Creo en un Estado que funcione. No uno gigante ni uno ausente: uno que llegue. Que el médico llegue al pueblo, que el agua llegue a la parcela, que el camino llegue hasta la última casa. Modernizar el Estado no es debilitarlo: es hacer que cumpla.
Creo en la dignidad del trabajo. El del temporero, el de la feriante, el del pequeño agricultor. Quien madruga y produce merece previsión, seguridad y futuro. Porque donde hay esfuerzo, hay futuro, y ese futuro hay que garantizarlo.
Y creo en construir mayorías. Chile no avanza a empujones ni a gritos. Avanza cuando nos sentamos a acordar. Una oposición —o un gobierno— que solo le habla a los suyos no sirve. Yo prefiero sumar.